Cruz de Borgoña

Contrarrevolución

Biblioteca de Estudio

Tradición

Orientaciones (extractos)

Julius Evola · 1950

Extractos del breve pero denso ensayo programático donde Evola traza las líneas de conducta para quienes se mantienen en pie entre las ruinas del mundo moderno.

Orientaciones

Julius Evola, 1950


La situación

No es necesario insistir demasiado en el estado actual de la sociedad y de la civilización. Todos sienten, de un modo más o menos claro, que las cosas han llegado a un punto crítico, y que es inútil hacerse ilusiones: estamos al final de un ciclo.

El problema que se plantea no es ya el de luchar por una u otra forma política, sino el de definir una actitud interior, un modo de ser que permanezca firme independientemente de lo que suceda en el plano exterior.

El hombre diferenciado

En una época de disolución, la primera cosa que hay que hacer es no dejarse arrastrar por ella. Esto significa mantenerse en pie, tener un centro interior que no dependa de nada exterior.

El tipo humano que aquí se tiene en vista es el del hombre que no se reconoce en ninguno de los partidos, movimientos o ideologías de la época actual. Es alguien que podría definirse como un tipo diferenciado. No pertenece interiormente a este mundo, aunque pueda vivir en él y actuar en él.

Contra el materialismo

El mal fundamental de la época moderna no es político ni económico; es espiritual. Consiste en la pérdida de toda referencia a lo trascendente. Los hombres modernos han dejado de creer en algo que esté por encima de ellos; y al dejar de creer en lo alto, se han hundido en lo bajo.

El materialismo no es solo una teoría filosófica; es un modo de vida. Es vivir como si no existiera nada más allá de lo visible, lo tangible, lo mensurable. Es vivir como un animal inteligente, pero animal al fin.

La vía de la acción

Para el tipo diferenciado, la acción no tiene el sentido que le da el mundo moderno. No se trata de activismo, de agitación, de hacer por hacer. Se trata de una acción que tiene su principio y su justificación en sí misma; una acción que es expresión de un modo de ser, no un medio para un fin externo.

La acción pura es la que se realiza sin apego al resultado. Es la acción del guerrero que lucha porque luchar es su naturaleza, no porque espere vencer. Es la acción del hombre que cumple su deber sin preguntar por las consecuencias.

Realismo y tradición

No se trata de soñar con un pasado que no volverá. Se trata de reconocer que hay principios eternos que fueron encarnados en el pasado y que deben ser encarnados de nuevo, en formas nuevas si es necesario, pero manteniendo su esencia intacta.

La tradición no es nostalgia; es fidelidad. No es mirar hacia atrás, sino mirar hacia arriba. Los principios eternos no están en el pasado; están por encima del tiempo. Y es hacia ellos, no hacia una época histórica particular, hacia donde debe dirigirse la mirada del hombre diferenciado.


Julius Evola, Orientaciones, 1950.