Política
Los hombres y las ruinas (extractos)
Julius Evola · 1953
Extractos de la obra donde Evola examina las doctrinas políticas modernas desde la perspectiva de la Tradición.
Los hombres y las ruinas (extractos)
Julius Evola, 1953
El Estado orgánico
El Estado verdadero no es una máquina burocrática ni un aparato de coacción; es un organismo. Como todo organismo, tiene una jerarquía natural: hay partes que dirigen y partes que ejecutan; hay un centro y una periferia; hay una cabeza y unos miembros.
El Estado orgánico se opone tanto al totalitarismo como a la democracia. Se opone al totalitarismo porque no absorbe a los individuos ni a las comunidades intermedias; se opone a la democracia porque no admite que la cantidad sea el criterio del poder.
La autoridad y el poder
Hay una diferencia fundamental entre autoridad y poder. El poder es la capacidad de imponerse por la fuerza; la autoridad es el derecho de mandar reconocido como legítimo. El poder viene de abajo; la autoridad viene de arriba.
Las democracias modernas se basan en el poder, no en la autoridad. El gobierno democrático no tiene autoridad; tiene poder, el poder que le confiere la mayoría. Pero la mayoría no puede conferir autoridad, porque la autoridad no nace del número sino de la cualidad.
La decadencia del derecho
El derecho moderno no es verdadero derecho; es legislación, que no es lo mismo. El derecho es un orden que se descubre; la legislación es un conjunto de normas que se fabrican. El derecho precede al Estado; la legislación es producto del Estado.
Los antiguos sabían que el derecho tiene un fundamento trascendente: el derecho natural, la ley divina. Los modernos han sustituido este fundamento por la voluntad popular, que no es ningún fundamento, sino un capricho.
La economía y el hombre
En el mundo tradicional, la economía estaba subordinada a la política, y la política estaba subordinada a lo espiritual. En el mundo moderno, la jerarquía se ha invertido: lo espiritual está subordinado a la política, y la política está subordinada a la economía.
Esta inversión es la esencia misma de la subversión moderna. Cuando la economía gobierna, gobierna lo más bajo en el hombre. La sociedad se organiza en función de la producción y el consumo, y el hombre se convierte en un instrumento de la máquina económica.
Sobre la revolución y la tradición
La verdadera revolución no es la que destruye el orden antiguo para construir uno nuevo; es la que restaura el orden eterno que la subversión moderna ha destruido. En este sentido, los verdaderos revolucionarios son los reaccionarios, y los verdaderos conservadores son los revolucionarios.
Lo que hay que conservar no son las ruinas del mundo moderno, sino los principios del mundo tradicional. Y lo que hay que destruir no son las instituciones del pasado, sino las supersticiones del presente.
Julius Evola, Los hombres y las ruinas, 1953.