Cruz de Borgoña

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La crisis del mundo moderno (extractos)

René Guénon · 1927

Extractos del diagnóstico radical de Guénon sobre la civilización moderna como inversión completa de los principios tradicionales.

La crisis del mundo moderno (extractos)

René Guénon, 1927


La edad oscura

Según las doctrinas tradicionales, la humanidad se encuentra actualmente en la última fase de un ciclo cósmico: la Edad Oscura, el Kali Yuga de la tradición hindú, la Edad de Hierro de los griegos. Esta es la edad de la máxima materialización, de la máxima alejamiento de los principios espirituales.

Los modernos, ignorantes de estas doctrinas, confunden esta caída con un progreso. Lo que es en realidad una degradación, ellos lo llaman evolución. Lo que es un oscurecimiento de la inteligencia, ellos lo llaman iluminación. Tal es la inversión característica de los últimos tiempos.

El reino de la cantidad

El mundo moderno está dominado por la cantidad. Todo se mide, todo se cuenta, todo se pesa. La cualidad ha sido sustituida por la cantidad; el ser, por el tener; la contemplación, por la acción; la sabiduría, por la ciencia; el conocimiento, por la información.

Esta reducción de todo a lo cuantitativo es el signo más claro de la decadencia moderna. Las civilizaciones tradicionales estaban orientadas hacia la cualidad, hacia el ser, hacia lo espiritual. La civilización moderna está orientada hacia la cantidad, hacia el tener, hacia lo material.

El individualismo

El individualismo es la causa determinante de la decadencia actual de Occidente. El individualismo consiste en la negación de todo principio superior al individuo. Es la reducción de la civilización a lo puramente humano, y dentro de lo humano, a lo puramente individual.

El individualismo implica necesariamente la negación de la intuición intelectual, que es el conocimiento supraindividual por excelencia. Negada esta intuición, no queda más que la razón individual y la sensación, que son las únicas fuentes de conocimiento que la filosofía moderna reconoce.

Contra el progreso

La idea de progreso es la gran superstición moderna. Los antiguos sabían que la humanidad desciende, no asciende; que el movimiento de la historia es una caída, no una ascensión. La edad de oro está al principio, no al final.

La superstición del progreso es tanto más peligrosa cuanto que se presenta como una evidencia. Los modernos creen en el progreso como los medievales creían en Dios: con una fe ciega e incondicional. Pero la fe medieval estaba fundada en la revelación divina; la fe moderna en el progreso no está fundada en nada.

La Tradición

La Tradición no es la costumbre ni el hábito; no es lo que se repite mecánicamente de generación en generación. La Tradición es la transmisión de un conocimiento de origen suprahumano. Es la cadena que une a los hombres con los principios eternos.

Todas las civilizaciones tradicionales, por diversas que parezcan en su forma exterior, están fundadas en los mismos principios. Estos principios son eternos e inmutables; solo cambian las formas en que se expresan. La diversidad de las tradiciones es una diversidad de formas, no de esencia.


René Guénon, La crisis del mundo moderno, 1927.