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Homilía sobre la riqueza — ¿Qué haré con mis bienes?

San Basilio Magno · 368

Célebre homilía de San Basilio sobre la parábola del rico insensato, donde condena la avaricia y exhorta a la generosidad.

Homilía sobre la riqueza — "¿Qué haré con mis bienes?"

San Basilio Magno, ca. 368


El rico insensato

"¿Qué haré, porque no tengo donde almacenar mis cosechas?" (Lucas 12:17). ¿Qué harás? Yo te lo diré: llena el vientre de los hambrientos; abre tus graneros a los pobres; sé padre de los huérfanos; sé marido de las viudas. He aquí lo que debes hacer con tus bienes.

Pero tú, ¿qué haces? Derribas tus graneros para construir otros mayores. ¿Y cuándo los llenarás? ¿Y cuándo serán suficientes? Nunca. Porque la avaricia es un pozo sin fondo: cuanto más le das, más pide.

El pan del hambriento

El pan que tú guardas pertenece al hambriento. El vestido que encierras en tu armario pertenece al desnudo. El calzado que se pudre en tu casa pertenece al descalzo. El dinero que escondes pertenece al necesitado. Así pues, cometes tantas injusticias como personas a las que podrías socorrer.

¿Dices que no robas? Pero, ¿cómo llamas a eso de quedarte con lo que pertenece a otro? ¿No es un ladrón el que desnuda al que está vestido? Y tú, que puedes vestir al desnudo y no lo haces, ¿mereces otro nombre?

La ilusión de la propiedad

Desnudo saliste del vientre de tu madre, y desnudo volverás a la tierra. ¿De dónde te vinieron tus riquezas? Si dices que del azar, eres impío, porque no reconoces al Creador. Si dices que de Dios, dime: ¿para qué te las dio?

¿Es Dios injusto, que reparte desigualmente los bienes de la vida? ¿Por qué tú eres rico y aquel otro pobre? No hay más que una razón: para que tú adquieras el mérito de la generosidad, y aquel otro reciba la corona de la paciencia.

A los ricos

Dime, ¿qué es tuyo? ¿De dónde lo trajiste a esta vida? Es como si uno que ocupa un asiento en el teatro quisiera impedir que los demás entraran, apropiándose de lo que está destinado al uso común. Así son los ricos: se apoderan de los bienes comunes y pretenden que son suyos porque llegaron primero.

Si cada uno tomara solamente lo necesario y dejara el resto a los necesitados, no habría ni ricos ni pobres.


San Basilio Magno, ca. 368.