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Carta a Eustoquia sobre la virginidad (extractos)

San Jerónimo · 384

Extractos de la célebre carta de San Jerónimo donde defiende la superioridad de la vida consagrada y critica los vicios de la sociedad romana.

Carta a Eustoquia sobre la virginidad (extractos)

San Jerónimo, 384


La corona de la virginidad

Te escribo, Eustoquia, no porque dude de tu virtud, sino para fortalecerla. El camino que has elegido es el más alto, pero también el más difícil. La virginidad consagrada es la vida de los ángeles vivida en la tierra.

El matrimonio es bueno; pero la virginidad es mejor. El matrimonio llena la tierra; la virginidad llena el cielo. No condeno el matrimonio, pero exalto la virginidad. Lo plata es buena, pero el oro es mejor.

Contra los vicios de Roma

¡Oh Roma, Roma! Ciudad que fuiste grande por las armas y ahora eres grande por los vicios. Tus calles están llenas de lujo, y tus iglesias están vacías. Tus banquetes son espléndidos, y tus limosnas son miserables. Vistes de seda a tus perros y dejas desnudos a los pobres de Cristo.

He visto vírgenes consagradas que visten con más lujo que las mujeres del mundo. He visto monjes que comen con más refinamiento que los senadores. ¿Dónde está la cruz? ¿Dónde está la penitencia? ¿Dónde está la mortificación?

Sobre el estudio de las Escrituras

Ama las Sagradas Escrituras, y la sabiduría te amará. Lee, estudia, medita. Que el sueño te sorprenda con el libro en las manos, y que tu rostro caiga sobre la página sagrada.

La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo. ¿Cómo puedes amar a quien no conoces? ¿Cómo puedes seguir a quien no has escuchado? Lee las Escrituras, y escucharás la voz de Dios hablándote directamente al corazón.

Sobre la perseverancia

No basta comenzar bien; hay que terminar bien. Muchos comienzan con fervor y terminan en tibieza. Muchos eligen la virginidad con entusiasmo y después se arrepienten en secreto. No seas de éstos.

El diablo no descansa. Si no puede hacerte caer en pecado grave, te hará caer en negligencia. Si no puede hacerte abandonar la virginidad, te hará vivirla sin fervor. Vigila, ora, trabaja. El ocio es el enemigo del alma.


San Jerónimo, Carta XXII a Eustoquia, 384.